En la Militia Tabernaculi, hay un momento para el examen de conciencia y el compromiso con la pureza, que son las oraciones iniciales; el mea culpa y el auxilio de san Miguel. Esto es la reparación purgativa. Luego, en las oraciones propiamente reparadoras, entramos junto a Jesús en el Getsemaní y nos disponemos a una reparación imitativa, de vigilancia y co-padecimiento. Esto es la reparación iluminativa. Finalmente, en el secreto del corazón de la Mater Dolorosa, patrona de la Militia, entramos, hasta donde Dios nos informe, en el abismo trinitario de la reparación contemplativa. Esta recapitulación nos pone en relación con las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad, y estas en ofrecimiento a la Iglesia, como asamblea universal, que Dios dispone para que las almas encuentren su naturaleza original, su fundamento, su plenitud.
La oración que la Militia practica en privado,
en la guardia frente al sagrario
Jesús, Os adoro
en todo lugar donde habitáis sacramentado.
Os hago compañía por los que Os desprecian.
Os amo por los que no Os aman.
Os desagravio por los que Os ofenden.
Jesús, venid a mi corazón.
[Un tiempo de silencio]
Oraciones en los encuentros
Todos los años, la Militia organiza un encuentro donde retirarnos para compartir oraciones y convivir como pequeña “Iglesia doméstica”. Alternativamente, se celebran un año en España y otro en Portugal. Para estos encuentros, se ha preparado un libreto con oraciones específicas, y los que quieren pueden consagrarse a esta labor de reparación. Hay también encuentros autónomos, entre los miembros portugueses y españoles separadamente.